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Envases peligrosos, recogida segura

El sistema Sigfito organiza la recogida de envases fitosanitarios. Seis de cada diez son entregados en los puntos establecidos por el agricultor, que cada vez es más consciente.

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El agricultor maneja frecuentemente productos peligrosos, tóxicos para él mismo o para otras personas si no gestiona sus residuos adecuadamente. Habitualmente se trata de productos fitosanitarios o fertilizantes que, sin embargo, aplicados con los tratamientos correctos favorecen los rendimientos de sus cosechas.

Sin embargo, no son infrecuentes las noticias sobre alguna intoxicación con fatales resultados. Casos como el de la familia de Alcalá de Guadaíra, con tres de sus miembros fallecidos por la emanaciones de tapones tóxicos, y que actualmente está en los tribunales para determinar responsabilidades penales, ponen de manifiesto que el manejo y almacenamiento de los residuos tóxicos es asunto de una gran importancia.

Aunque no todos los productos aplicados en la agricultura tengan graves riesgos, como mínimo es obligada su recogida para evitar problemas medioambientales. En ese sentido, ya hay normativas y sistemas operando, aunque parezca difícil garantizar la eficacia al 100%.

Sigfito es un sistema integrado de gestión de residuos que lleva funcionando más de una década en el medio rural español. Una de sus principales características, la gestión corre a cargo de una sociedad sin ánimo de lucro.

El objetivo de esta empresa es la recogida de los envases de los medios de producción agrarios, para lo que cuenta con los fondos que aportan las compañías fabricantes de esos productos, en función de la cantidad de envases que ponen en el mercado.

Esas empresas, entre las que se encuentran las principales multinacionales farmacéuticas y químicas, marcan el logotipo de Sigfito en esos recipientes, de tal forma que el agricultor, cuando compra ese producto, sabe que lo puede llevar al correspondiente punto de recogida. Sigfito es la que se encarga de organizar todo ese proceso.

La gran ventaja para el agricultor que se acoge a este sistema es que no se tiene que preocupar de entregar los envases en diferentes sitios. Sólo tiene que recogerlos todos y llevarlos a los puntos de recogida establecidos, y allí se da una solución integral a ese material. El agricultor lleva los envases al punto de recogida y allí se le entrega un albarán en el que se justifica la entrega.

Sigfito se crea en 2002 como un sistema de recogida sólo de envases fitosanitarios. Andalucía fue pionera en adherirse, y ha ido renovando periódicamente desde entonces la autorización.

Este sistema de recogida de agroenvases nació como iniciativa de los fabricantes y envasadores de productos fitosanitarios que, al igual que de los comerciantes de dichos productos. Estos quedan obligados por el desarrollo de la Ley 11/97 y el Real Decreto 1416/2001, a establecer un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) (por el cual debían cobrar a sus clientes, hasta el consumidor final, una cantidad por cada envase vendido, aceptar el retorno de éstos una vez consumidos y devolver esa cantidad) o eximirse de lo anterior participando en un Sistema Integrado de Gestión.

Al ver que el sistema funciona, y que los agricultores lo valoran positivamente, se decide ampliar a otros medios de producción de forma que en el sistema de recogida también se aceptan a fabricantes de recipientes de fertilizantes. Ahora se está estudiando el caso de las semillas.

Sigfito recogió en 2013 más del 63% de los envases marcados con su logo, 10 puntos porcentuales más que en el año anterior. Esto supone que 6 de cada 10 envases del sistema son entregados por el agricultor en los 3.300 puntos de recogida instalados en toda España.

Los envases que no se encuentran dentro de este sistema tienen un procedimiento mucho más complicado, pues el agricultor tiene que llamar a un gestor, entregárselo y hacer una declaración, cada año, a la comunidad autónoma correspondiente diciendo lo que ha hecho con los citados recipientes.

Los puntos de recogida de estos envases más habituales son las cooperativas, especialmente aquellas que ofertan estos productos a sus socios, y distribuidores, aunque también se trabaja con explotaciones individuales de importante tamaño a las que se acude a recoger los envases. En algunos casos se llega a acuerdos con entidades locales, no municipales, e incluso se agrupan 20 ó 30 agricultores para poner un punto de recogida que les pueda dar el servicio.

Convenio cooperativo

Sigfito y Cooperativas Agroalimentarias de España firmaron el pasado 7 de julio un convenio para fomentar el reciclaje de los envases entre las cooperativas agrarias y formar al agricultor para que entregue correctamente los residuos en los puntos de recogida.

Este convenio, suscrito por Rocío Pastor, directora de Sigfito y Ángel Villafranca, presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, impulsará el sistema de recogida y su correcta realización en las cooperativas que hasta ahora no participan.

Asimismo, y con el fin de reconocer la importante labor que realizan las cooperativas en el reciclado de envases, Sigfito se ha comprometido a ofrecer una distinción especial a aquellas que realicen una correcta recogida, es decir, las acepten sólo envases con el logo de Sigfito, tengan almacenados los residuos con una separación correcta y previamente enjuagados.

Durante 2013 un total de 1.334 cooperativas reciclaron más de 1.400 toneladas de envases agrarios. Sin embargo, todavía queda mucha labor de concienciación, el agricultor profesional sólo puede entregar los envases que tengan el símbolo de Sigfito, realizar el triple enjuague y pedir el albarán de entrega

Normas y requisitos

Andalucía, que viene a suponer un tercio de los envases dada la importancia de su actividad agrícola, refleja en su normativa del tratamiento de estos residuos algunas especifidades, que comparte con Castilla y León o Murcia. Una de ellas consiste en las exigencias de la recogida separada de los envases fitosanitarios y de los que no lo son, algo que según los gestores de estos envases complica el trabajo y la labor de los agricultores. Jaén, Córdoba y Sevilla son las provincias que encabezan el ranking de la recogida de estos residuos.

En todo caso, para convertirse en un punto de recogida del sistema Sigfito es necesario cumplir una serie de requisitos físicos y administrativos. Así , el suelo del lugar donde se depositan los envases debe ser impermeable, al objeto de evitar fugas que provoquen algún escape o derrame que puedan acabar en algún río, que tenga techo, para impedir que se mojen los envases; y que se encuentren dentro de un recinto vallado con acceso controlado, con el objeto de evitar que se pueda introducir en el punto de recogida elementos ajenos.

En cuanto a los requisitos administrativos, dependen de cada comunidad autónoma. En algunas los puntos de recogida son productores de residuos peligrosos, y en otras sólo son poseedores de residuos y se califican de peligrosos cuando el gestor va a recogerlos.

Finalmente, un gestor contratado por Sigfito y autorizado para la gestión de residuos peligrosos los recoge en esos puntos y le aplica un tratamiento de descontaminación. Posteriormente, los tritura con lo que se produce una escama lavada que es la que se vende a los recicladores para producir granza de plástico y otros productos.

En todo caso, aún queda bastante por hacer aunque la directora de Sigfito, Rocío Pastor, asegura que cada vez la concienciación de los agricultores es mayor. «Gracias a la labor realizada en los últimos años, los agricultores cada vez traen más envases y más limpios. Buena parte de ellos ya llevan a cabo el triple enjuague, al que están obligados por la normativa; lo hacen además porque se han dado cuenta que cuanto menos cueste el proceso menos dinero les van a repercutir a ellos las casas comerciales en los envases», explica.

Sin embargo Pastor reconoce que «existen otros envases mucho más complicados de recuperar como los de papel, bien sean insecticidas, fertilizantes, herbicidas o los de plástico flexible que todavía los agricultores no están acostumbrados a llevarlos a los puntos; algunos todavía los queman», añade.

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