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Crisis del Coronavirus

La Ley de Cadena Alimentaria no se cumple rigurosamente

Aunque en febrero el sector lograse el cambio en la Ley de Cadena Alimentaria, se siguen sucediendo contratos abusivos que lo perjudican.

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La situación del sector agrícola no ha mejorado pese a las movilizaciones que se sucedieron antes de la pandemia. Siguen vendiendo sin recuperar los costes de producción y a veces incluso por debajo, y existe una desventaja en cuanto a la competencia que se podría arreglar fácilmente por el potencial que tienen las exportaciones. Por lo tanto, continuarán las movilizaciones después de la crisis sanitaria, aunque todavía no hay fechas previstas ni plan de acción concreto.

El covid 19 ha impedido que las movilizaciones previstas en Motril (Granada), en Algeciras (Cádiz) y en Córdoba, pero frente al empeoramiento de las condiciones, el sector seguirá reivindicando lo que le corresponde. Nos lo cuenta Miguel Cobos, secretario general de UPA Andalucía. 

Uno de los logros del sector fue que se modificase la Ley de Cadena Alimentaria en febrero de este año, pero después de más de tres meses, no se ha cumplido en absoluto. Nadie la cumple y nadie sanciona al que no la cumple. Ahora  los contratos entre un operador y las cooperativas son obligatorios y tienen que estar reflejados los costes de producción, pues no está permitido que se compre por debajo de los mismos. Sin embargo, según nos dice Cobos, “una vez recogido, lo que estamos pidiendo es que se cumpla.”

“Ya conseguimos que se modificara la ley de cadena alimentaria en febrero, ahora pedimos que se cumpla”.

Los problemas del sector 

“Desde UPA vamos a seguir reivindicando que se haga una inspección a los operadores que compran la mayor parte de nuestras producciones, haciendo firmar a cooperativas y productores cláusulas abusivas que recogen que se están cubriendo los costes de producción, cuando en realidad hay estudios de costes que indican lo contrario”. Este es el principal eje de acción sindical, exigir un precio justo y el cumplimiento de otros mecanismos de autorregulación que hagan viables las exportaciones desde un punto de vista social y económico.

En cuanto a las exportaciones, hay acuerdos bilaterales con otros países en los que el sector siempre sale perdiendo. Cuando se cambia el tipo de cultivo, España sale perdiendo porque el sector ha tenido poco peso en los últimos años en Europa frente a la industria y la tecnología.

 

“Lo que se pide es que los productos que entren a Europa lo hagan con un sello de calidad como el CE, que asegure que se ha producido con los mismos estándares de calidad que tenemos nosotros”, declara Miguel Cobos.  

Habría que revisar esos acuerdos bilaterales teniendo en cuenta que la situación ha cambiado y que Reino Unido ha salido de la Unión Europea. Si antes éramos aproximadamente 500 millones de habitantes, sin Reino Unido este año la Unión Europea ha perdido más del 10 % de su población.

Del mismo modo, se tendrían que compensar a los sectores que se han visto más afectados por estos acuerdos como es el caso del tomate, y controlar contingentes: cantidades, fechas, precios de entrada, y que exista una reciprocidad con estos países, pues esta libertad a la hora de importar que perjudica gravemente al sector.

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