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Un cultivo con una falta de rentabilidad creciente

Esta es la situación que presentan diversos cultivos hortofrutícolas en este año de incremento de costes, como sucede con el kaki variedad Rojo Brillante, agravando la difícil situación que ya venía arrastrando. Sin embargo, desde el sector son optimistas, teniendo en cuenta la fortaleza de una fruta que, de la nada, se ha convertido en un referente en los mercados internacionales y a la que le queda mucho futuro por delante.

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Evolución del cultivo
El cultivo del kaki experimentó una revolución con la llegada de la variedad Rojo Brillante al mercado, que seguía un proceso de eliminación de astringencia, poniendo en el lineal un innovador producto y dando a los agricultores una alternativa a la crisis citrícola del momento. Sin embargo, tras el boom de los primeros años – se multiplicó prácticamente por siete entre 2004 y 2015 hasta alcanzar las 16.500 hectáreas-, convirtiendo a España en el primer país productor no asiático, se ha producido un reajuste en la oferta causado por una creciente falta de rentabilidad en el cultivo. Una disminución que ha sido especialmente acuciante esta temporada, ya que, además, debido a las condiciones climáticas en la época de la floración, se prevé una reducción del volumen de producción del 50%. “Por mucho que suban los precios, no compensará en los resultados”, según manifiesta Pascual Prats, presidente de la Asociación Española del Kaki.

Causas de la falta de rentabilidad:
• Incremento de costes de producción.
• Proliferación de plagas.
• Dificultades climáticas que merman el cultivo.
• Falta de materias activas para aplicar tratamientos.
• Crisis de suministro de CO₂.
• Desconocimiento del producto en los mercados.
• Falta de oferta varietal para alargar la campaña.
• Concentración del volumen en fechas determinadas.
• Dificultad de continuidad en el suministro por escasez de oferta de contraestación.
• Un sector atomizado.
Todo esto ha provocado una tormenta perfecta que, a día de hoy, está dando lugar al abandono de las plantaciones por parte de muchos agricultores. De hecho, en los últimos cinco años, no solo no ha crecido, sino que se reduce al ritmo de un 5% anual. Para mitigar estos efectos, y porque el sector confía en que sigue siendo un producto con una alta demanda y mucho recorrido aún, se proponen una serie de acciones.

Medidas para mitigar la falta de rentabilidad:
• Promoción. Es el caballo de batalla del sector, siempre presente y, si es posible, por el que apuestan incrementar el presupuesto cada año.
• Optimización de costes. La inversión en tecnología en las centrales para el ahorro de mano de obra y la mejora de la calidad interna y externa del fruto es fundamental.
• Apuesta por la contraestación, como hacen algunos operadores con producto de origen Perú para ofrecer un suministro más amplio a sus clientes.
• Investigación en nuevas variedades que logren alargar la campaña.
• Seguir trabajando en los protocolos de exportación para la apertura de nuevos mercados de destino.
• Trabajar en una mayor unión del sector que aúne posturas y logre medidas favorables.
• Aplicar métodos de control biológico y apostar por políticas de prevención para las plagas.
• Apoyo por parte de las administraciones con regulación que facilite el desarrollo del cultivo y ayudas económicas.

Protocolos de exportación
La novedad esta temporada es que el sector exportador español puede enviar producto a Perú, aunque quizás no sea el mejor año para hacerlo dada la escasa producción existente. China es el otro mercado en el que trabaja de forma conjunta y que está a punto de ser abierto, así como Bielorrusia, que está en proceso. La colaboración del sector en este cometido está siendo fundamental. En este objetivo de crecimiento de la exportación, trabajan en mejorar la postcosecha y calidad del producto para estos destinos.

Conclusión
El kaki ha entrado en su etapa de madurez y ahora el gran reto consiste en gestionar adecuadamente la oferta. El éxito pasado y el alto nivel de demanda en los lineales europeos, que confirman los operadores, invita al optimismo, pero no responde a los nuevos desafíos, como el alto nivel de costes o las plagas. Sin duda, este es, para esta “fruta del otoño”, un año para mantenerse, pero no dudamos de que hay larga vida para el kaki, ya que “tiene potencial para seguir creciendo en los mercados”, detalla Cirilo Arnandis, presidente de la D.O. Kaki Ribera del Xúquer, quien añade que el reto está en trabajar para recuperar la rentabilidad de las explotaciones.

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