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“Se ha producido un auge del consumidor mixto”. ASEDAS

La cuota de mercado del canal online se duplicó durante el confinamiento, llegando a suponer casi el 2% del total, y dando lugar al nacimiento de un nuevo tipo de consumidor que, si bien se decanta por la tienda física, apuesta por el digital para compras de conveniencia.Entrevista a Ignacio García Magarzo, director general de Asedas.

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Las ventas de algunos supermercados en zonas de costa cayeron el pasado verano como consecuencia del descenso del turismo. ¿Qué radiografía hace de la situación actual de la gran distribución española?
Este verano atípico nos ha dejado dos escenarios. Por una parte, la caída de visitantes extranjeros ha tenido repercusión en los supermercados que operan en zonas de gran afluencia por el doble efecto del descenso de turistas y la disminución de población flotante que da servicio al turismo. Por otra parte, las zonas de interior han experimentado un incremento de la población, que ha decidido pasar el verano en espacios rurales, y como consecuencia, los supermercados situados en estos lugares han registrado un aumento en sus ventas del orden del 15% o más.
Respecto a la situación actual, los índices de demanda apuntan a una normalidad en el consumo, en línea con la que ya se empezó a alcanzar en mayo y junio. Prevemos que persistan los hábitos que ya detectamos en primavera relacionados con un ticket más alto por acto de compra, debido a una menor frecuencia de visitas a la tienda. También se afianza el concepto de proximidad digital, que significa que la amplia red de supermercados de la que disponemos en España se está complementado con el comercio online. Detectamos un crecimiento de los consumidores que utilizan ambos canales en función de la conveniencia de cada usuario.
En este sentido, los datos de nuestro IV Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación, que realizamos junto a las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, apuntan al auge del “consumidor mixto”, es decir, aquel que compra de manera preferente en la tienda física, pero que usa y valora el canal electrónico para compras relacionadas con motivos de conveniencia –peso, volumen, etc.-. Es un consumidor que ha llegado para quedarse y debemos darle respuesta para que tenga a su alcance las opciones de compra que desea en cada momento.

La situación sanitaria vuelve a ser complicada y, si bien no se habla de un confinamiento total, no se descartan parciales. ¿Está la gran distribución preparada para evitar roturas de stock?
Durante los meses de marzo y abril, los peores de la pandemia, la distribución alimentaria y la totalidad de la cadena de valor demostramos una gran capacidad de reacción que tuvo como resultado que España haya sido el país con menor rotura de stock en Europa y que, por supuesto, no se produjera desabastecimiento en ningún producto básico. Tras las dos semanas de acopio que tuvieron lugar a mediados de marzo, la población comprendió muy rápidamente que la alimentación no iba a ser un problema durante esta crisis sanitaria y eso ayudó a retomar una normalidad que persiste. Gracias a ello, a la eficacia de la distribución alimentaria y a la comprensión de los consumidores, estamos lejos de nuevos escenarios de acopio aún en caso de confinamientos parciales.

En torno al 40% de los consumidores considera que su situación económica ha empeorado. ¿Cómo están cambiando los hábitos de compra?
Todavía tenemos que ver qué tipo de consumidor sale de esta crisis y cómo afectará la situación económica de los ciudadanos al gran consumo. Nuestra labor es permanecer muy atentos a las necesidades de los consumidores para dar una respuesta rápida y que responda a sus expectativas. En este sentido, las bases del supermercado de proximidad, que son llevar a los clientes una alimentación completa, segura, variada y a precios competitivos allí donde vivan, están más vigentes que nunca. La relación calidad/precio, que es también uno de los elementos definitorios de la distribución alimentaria de proximidad, será otro de los aspectos que el consumidor va a seguir valorando.

“ Estamos lejos de nuevos escenarios de acopio aun en caso de confinamientos parciales

El nuevo comprador de frutas y hortalizas podría traer consigo nuevas oportunidades para el sector. ¿Qué tendencias han identificado?
Los productos frescos, y en especial las frutas y hortalizas, constituyen una de las tendencias de consumo más fuertes de los últimos años. El consumidor los busca y, además, pide que se le presenten en formatos fáciles de comer y preparar, así como adaptados a las cantidades que necesita. Además, se detecta un gran interés por los alimentos de origen nacional y de proximidad. En este sentido, alrededor del 90% de los productos agrícolas que se encuentran en los supermercados son españoles y los que no lo son se debe fundamentalmente a motivos estacionales.

Según AECOC, el 60% de los consumidores afirma que, a partir de ahora, hará sus compras lo más rápido posible. ¿Cómo prevén que se reestructuren los lineales de frutas y hortalizas?
Los supermercados habían iniciado hacía tiempo un proceso de transformación física destinado a hacer del acto de compra una experiencia más cómoda y fácil. Pasillos amplios, iluminación natural, señalización e incluso zonas de descanso para personas mayores son algunos de estos cambios que, en el contexto actual, permiten realizar la compra con mayor agilidad y facilidad para el distanciamiento social. Por supuesto, los lineales de frutas y hortalizas han participado en esta reestructuración, ganando espacio y protagonismo en la tienda, ya que los frescos se encuentran en el corazón del modelo de distribución de proximidad.

El Gobierno trabaja en un anteproyecto de Ley de residuos y suelos contaminados que introduce, por ejemplo, un impuesto a los envases de plástico no reutilizables. ¿Qué impacto podría tener en el sector?
Cualquier tipo de impuesto tiene un efecto sobre el consumo. Crear nuevos impuestos medioambientales o de salud que busquen fundamentalmente recaudar puede suponer, en las actuales condiciones, un grave impacto sobre el consumo, también de alimentos, que la economía española no está en condiciones de asumir.
Lo segundo es que la distribución con base alimentaria está totalmente comprometida con los objetivos marcados por la Directiva 2019/904, relativa a la reducción del impacto ambiental de determinados productos de plástico y que han sido recogidos en el anteproyecto de Ley de residuos y suelos contaminados. Hemos realizado grandes avances en este sentido para asegurar que el envase será recuperable y reciclable al 100% en los tiempos marcados por la ley e incluso antes, como muestra que fuimos pioneros en la reducción de bolsas de plástico de un solo uso; además, ya hay iniciativas visibles como la sustitución de productos de plástico –como el menaje- por otros biodegradables, la presentación de alternativas a las bandejas de poliestireno o la introducción de mallas reutilizables o bolsas de distintos materiales respetuosos con el medio ambiente.

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