Escribe para buscar

“Los cítricos y los caquis, amenazados por dos especies de cotonet”. UPV

El papel de los investigadores es crucial ante la amenaza del cotonet, tanto en cítricos como en caqui, y aunque hay varias líneas de estudio para su control, “es difícil aventurar un horizonte temporal”.

Comparte
cotonet caqui

Vicente Navarro Llopis, científico investigador en la Universitat Politècnica de València (UPV).

¿En qué estado de avance se encuentra el cotonet en España?
Actualmente, el cotonet de Sudáfrica, Delottococcus aberiae, se localiza de forma puntual en la costa mediterránea, entre Tarragona y Murcia, aunque la zona más afectada está entre la ciudad de Castellón, al norte, y Denia, al sur. En el interior, lo podemos encontrar puntualmente en casi toda la zona citrícola, aunque de forma más consistente entre la ciudad de Valencia y Lliria. La que se conoce como zona 0, entre Sagunto y Almenara, y el triángulo formado entre Castellón, Onda y Moncofa, son posiblemente las zonas más afectadas, aunque también se han detectado poblaciones elevadas entre Tabernes de la Valldigna y Gandía.

¿Por qué está costando tanto encontrar una solución?
En general, todas las especies de Pseudococcidos son difíciles de combatir. Por un lado, por sus hábitos crípticos y la capa cérea que les protege de los insecticidas, y por otro, por su alta tolerancia a muchos insecticidas sistémicos. En general, si hay un buen control biológico, sus poblaciones no suelen superar los umbrales de daño, pero en condiciones de desequilibrios por aplicación de otros insecticidas o en el caso de ausencia de agentes de control específicos, como es el caso de D. aberiae, pueden provocar grandes pérdidas.

¿Cuándo podrá controlarse?
El caso de D. aberiae es especial porque, al provocar daño en los frutos, tiene un umbral de tolerancia mucho menor que otros Pseudococcidos. Por lo tanto, se está buscando algún método de control que pueda suprimir las poblaciones de forma muy eficaz y, por ahora, con los medios autorizados, sólo se dispone de métodos de control que reducen poblaciones, pero no de forma tan rápida y eficaz como desearían los productores. Hay varias líneas en estudio para su control, pero es difícil aventurar un horizonte temporal.

“Sólo se dispone de métodos de control que reducen poblaciones, pero no de forma tan rápida y eficaz como sería deseable”

Muchos agricultores comentan que está afectando más al caqui que al cítrico, ¿a qué se debe?
La especie que más está afectando al caqui de la Ribera es Pseudococcus longispinus, que es diferente al cotonet de Sudáfrica. Este cotonet no provoca deformaciones directas en el fruto, pero la melaza que excreta genera crecimientos fúngicos como la negrilla que llegan a depreciar totalmente el valor comercial del fruto. En casos extremos, se ve defoliación de los árboles y caídas de frutos que maduran precozmente por el ataque de este cotonet.

La continua entrada de fruta de países terceros provoca la llegada de este tipo de plagas, ¿podemos esperar en el futuro nuevas amenazas para los cultivos españoles?
Sí, de hecho, la propia Consellería ya cuenta con una red de detección de plagas invasivas para poder actuar de forma precoz. Una de las amenazas más peligrosas para los frutales sería el establecimiento de Bactrocera dorsalis, mosca de la fruta polífaga, muy destructiva, que se está detectando ya en Italia y el sur de Francia.

¿Qué recomendaciones daría a los agricultores de caqui?
Que pidan a la Administración más medios para los investigadores que desarrollan métodos de control para estas nuevas plagas, ya que son ellos, y no las grandes multinacionales de los fitosanitarios, los que van a encontrar las soluciones a los problemas locales de nuestra agricultura.

Etiquetas

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada. Los campos requeridos están marcados con *

Subscríbete a nuestra newsletter
Sé el primero en conocer las noticias diarias del sector hortofrutícola, directas a tu email
Suscríbete
Mantente informado, siempre puedes darte de baja.
close-link