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La producción de hortícolas española, una de las más seguras del mundo. BASF AGRO

El papel que ejerce el agricultor es fundamental para la salvaguarda de la seguridad alimentaria y sus buenas prácticas agronómicas, claves en su éxito exportador.

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BASF Agro España celebró el pasado 31 de mayo en su Estación Experimental Agrícola de Utrera (Sevilla) una jornada de su Club Hortícolas, un evento cuyo objetivo es intercambiar conocimiento sobre las últimas novedades técnicas, tendencias y buenas prácticas agronómicas del sector. La filosofía del Club es reunir a los principales actores de la cadena de valor y, de esta forma, aportar el mayor valor añadido posible a los técnicos de las principales empresas hortícolas, a los que trata de prestar este servicio. Durante la jornada se debatió sobre la seguridad alimentaria y los estándares secundarios.

El primer país exportador de Europa
España es el primer país exportador de hortalizas de Europa, siendo la UE y sus grandes cadenas de supermercados el principal destino de los productos hortícolas nacionales.
Para garantizar la seguridad de los alimentos existen numerosas figuras de control sanitario de los productos agroalimentarios que se producen en España. Una de ellas es AECOSAN, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición que depende del MAPAMA, que garantiza la eficacia de los sistemas de control de los alimentos. Otra es AICA, la Agencia de Información y Control de los Alimentos del MAPAMA. Y por encima de ellas está EFSA, la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos, que ayuda a proteger a los consumidores, animales y medio ambiente de riesgos asociados a los alimentos.
Éstos y otros organismos exigen a los agricultores producir bajo una normativa y procedimientos de seguridad alimentaria y vegetal muy concretos y regulados para poder vender sus productos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Buenas prácticas agrícolas
Pero, más allá de los mecanismos de control y seguridad alimentaria vigentes, la industria hortícola española se rige por unas buenas prácticas agrícolas en base a las que produce y vende cada día en los mercados miles de toneladas de hortalizas sanas y seguras.
Por otro lado, los estándares secundarios son criterios de comercialización que algunas cadenas de supermercados del centro y norte de Europa (alemanas e inglesas entre otras) imponen a los productos hortícolas. Estos estándares van más allá de los límites máximos de residuos que un producto puede presentar de acuerdo a la legislación europea.

Una medida de control excesiva
Los estándares secundarios son una medida excesiva cuya práctica dificulta al técnico agrícola llevar a cabo una sanidad vegetal optimizada en sus cultivos, tanto a corto como a medio y largo plazo, y pueden resultar peligrosas llegando a generar resistencias no deseadas en el campo.
Felipe Medina, de ASEDAS, la Asociación Española de Distribuidores de Autoservicios y Supermercados destacó que “los productos agrícolas españoles se encuentran a disposición del consumidor en perfectas condiciones de seguridad alimentaria, precio y calidad”.
Por su parte, Mariano Rodríguez Moya, director de calidad de Carrefour y SOCOMO, la primera empresa española comercializadora y exportadora hortofrutícola nacional, señalaba: “de 3.000 controles realizados el año pasado a productos hortofrutícolas nacionales por la comercializadora SOCOMO solo un 1,8% mostraron incidencias fitosanitarias, un porcentaje muy bajo e inferior al de la misma categoría de productos analizados de otros países comunitarios. Los productos que consumimos son totalmente seguros”.

Agricultura segura y controlada
En palabras de Francisco José González Zapater, Jefe del Servicio de Sanidad Vegetal de Murcia, “la agricultura nacional es segura, está controlada y se produce bajo los estándares que exigen las autoridades alimentarias”.
Cecilio Fernández Vicente, Technical Crop Manager de Hortícolas de BASF comentaba: “Si se cumplen las indicaciones de uso que vienen especificadas en la etiqueta, no se deberían de sobrepasar los límites máximos de residuos permitidos por las autoridades”.

Complejidad técnica de los fitosanitarios
Para Olga Gómez Toledo, Directora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad en BASF, “la complejidad técnica que rodea al desarrollo de los fitosanitarios, dificulta el entendimiento por parte de la opinión pública”.
En suma, que la desinformación y la legislación paralela que se impone desde las cadenas de distribución transnacionales, que establecen de forma arbitraria requisitos que pueden variar cada campaña, generan inestabilidad en nuestro sistema productivo de hortalizas y pueden tener consecuencias agronómicas negativas.

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