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La importancia de mejorar el hábitat de los enemigos naturales. KOPPERT

Desde Koppert recomiendan el uso de setos vegetales y plantas refugio en los cultivos de invernadero ecológicos para garantizar la supervivencia de la fauna auxiliar durante todo el ciclo.

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Koppert

Mejorar el hábitat de los enemigos naturales en el interior del invernadero es un factor muy importante del que depende, en gran medida, el éxito de la estrategia de control biológico de plagas en la agricultura ecológica. Para su supervivencia, la fauna auxiliar necesita un microhábitat adecuado donde encontrar refugio y alimentación durante todo el ciclo del cultivo, especialmente en los momentos en los que la presencia de plaga es mínima o nula. Los adultos de parasitoides y de algunos depredadores generalistas necesitan alimentarse de flores para cerrar el ciclo.

Koppert recomienda la colocación de setos e islas vegetales para dar refugio a los enemigos naturales, especialmente en las bandas y en los pasillos del invernadero. Para ello, los protocolos de control biológico que han desarrollado para la agricultura ecológica bajo abrigo incluyen la identificación de varias especies vegetales autóctonas que se adaptan perfectamente al entorno.
Los refugios vegetales que crean el hábitat adecuado para la fauna auxiliar se basan en la combinación de diferentes plantas con flores como cilantro, eneldo, salvia, ruda o lavanda. También se pueden usar distintas especies de cereal o girasol, en función del cultivo y el enemigo natural que se quiere proteger.

Los setos y las islas vegetales dentro del invernadero sirven de refugio para los enemigos naturales y equilibran su interacción con la plaga. Además, favorecen la nidificación de los insectos beneficiosos y las plantas con flor aportan néctar para la alimentación de la fauna auxiliar.

Medidas de aislamiento
El éxito del control biológico también requiere la adopción de ciertas medidas relativas a la estructura del invernadero para ofrecer las condiciones técnicas de aislamiento más idóneas. Antes de iniciar cualquier estrategia, es preciso asegurarse de que cuenta con doble puerta y mallas con el espesor adecuado para impedir la entrada de insectos vectores de enfermedades.

Tras el arranque del cultivo anterior, también es importante limpiar la estructura utilizando aceite con piretrina natural. Y antes de la siembra del nuevo cultivo, deben colocarse trampas adhesivas y feromonas de confusión sexual bien distribuidas por toda la finca. Koppert ya dispone de protocolos de control biológico para plagas como pulgón, mosca blanca, trips, araña roja, orugas, cochinilla, ácaro blanco y nezara, entre otras. En función de la plaga a controlar, se realizarán las sueltas del enemigo natural correspondiente.

La presencia de fauna auxiliar en el interior del invernadero, ya sea introducida o que aparezca de forma espontánea, debe complementarse con la utilización de diferentes microorganismos para mejorar la biodiversidad del suelo. En este sentido, la empresa de soluciones de control biológico Koppert ha comprobado los importantes beneficios que ofrece Trianum®, un fungicida biológico que controla las enfermedades provocadas por los patógenos del suelo, devolviéndole a éste su biodiversidad natural.

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