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A la conquista de nuevos mercados

La crisis ha aportado una dimensión más profesional al sector de la fruta de hueso y de pepita, con una revisión profunda de todos sus procesos productivos y comerciales.

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Aunque la producción española de fruta de hueso y de pepita en 2013 fue superior a la de 2012, no se ha logrado recuperar todo el potencial, pues al igual que hace un año, la climatología ha sido determinante. En las zonas precoces (Murcia y Andalucía), las heladas del invierno afectaron a la polinización, retrasando la campaña; en la Vega del Guadiana (Extremadura) las intensas lluvias del mes de marzo provocaron importantes inundaciones; y en la zona norte (Cataluña y Aragón), el granizo arruinó cosechas enteras.
A pesar de estas adversidades, es en años como estos, de menor producción, cuando el sector registra mejores resultados económicos. Se evidencia así la necesidad de una regulación de la producción si se quieren mantener unos precios correctos.
Muchos productores y comercializadores añoran recuperar los grandes volúmenes de antaño, con la idea de que así las ganancias serán mayores. Pero no siempre un mayor volumen mejora la rentabilidad. Debemos plantearnos si con la actual crisis de consumo, no sería mejor una reducción de la producción o al menos un mayor control y diversificación de la misma.
Los datos nos confirman esa tendencia. Según el MAGRAMA, en el año móvil de noviembre 2012 a octubre 2013, las peras, ciruelas y manzanas fueron las frutas donde el consumo descendió más, un 16,6%, un 14,6% y un 7,6%, respectivamente.

Paraguayos y Platerinas
Es por tanto necesario un control de la producción para así adecuarla a la demanda real que existe en estos momentos en los mercados. Esta regulación comienza también a ser necesaria en productos relativamente novedosos como son el paraguayo y la platerina, que han irrumpido con fuerza en nuestros campos, aunque no tanto en los lineales o en las cestas de la compra. De hecho en los estudios del MAGRAMA del Panel del consumo, no aparecen aún.
Hay más producción que demanda, y como nos apuntan desde una de las principales empresas del sector, puede ocurrirle como a los productos tecnológicos, que la novedad y la oferta limitada eleva los precios pero que sin una demanda constante, terminarán bajando.

Aprendiendo de la crisis
Los problemas del sector no se solucionarán únicamente con una mayor planificación o control de la producción. Son necesarias también medidas encaminadas a mejorar el producto, y no basar las estrategias comerciales únicamente en presentaciones o nuevos formatos, pues sin un producto de calidad, con sabor y aroma, el consumidor no repetirá.
Si algo ha aprendido el sector de esta crisis, es hacer precisamente eso, mejorar todos y cada uno de sus procesos para que el producto final sea mejor y además de una forma competitiva.
La crisis también ha traído un cambio de mentalidad en la gran distribución. La idea de considerar a las frutas y verduras como una categoría más, similar a las conservas o congelados, ha “vaciado” estos establecimientos de consumidores. Nunca es tarde para rectificar, es ahora cuando la sección de frutas y hortalizas se perfila como prioritaria para los grupos de la distribución. En el Congreso de Gran Consumo de AECOC, uno de los grandes de la distribución, Mercadona, no dudó en reconocer sus errores en este sentido, confirmando la apuesta actual de su enseña por las frutas y hortalizas.
Esta nueva estrategia es una buena noticia para los sectores que nos ocupan, las frutas de hueso y de pepita. La falta de un trato diario en los lineales hacía que la distribución, para evitar mermas, optara por ofrecer productos inmaduros. Ahora, los supermercados al igual que las tiendas tradicionales, comienzan a ofrecer productos casi recién recolectados, brindándoles a los productores y comercializadores una oportunidad única de mostrar la calidad y el buen trabajo que se está realizando en el campo.

Exportaciones extracomunitarias
Otro de los aspectos que más llama la atención cuando analizamos la evolución de estos dos sectores es la apertura de nuevos mercados. Independientemente de la saturación de producto que pueda haber o no, en Europa, España se ha lanzado a la búsqueda de nuevos consumidores. Sudáfrica, India, Oriente Próximo, Sudamérica… comienzan a reconocer y demandar nuestras frutas. Por ejemplo, la exportación extracomunitaria de ciruela se incrementó más de un 75% entre 2010 y 2012, de melocotón un 33%, de nectarina un 33%, de pera un 39%, y de albaricoque un 102%. Sólo la manzana registra un descenso en este tipo de envíos, con una caída del 8,8%.
Para continuar este liderazgo extracomunitario, el sector confía en la firma de nuevos acuerdos comerciales con países de la talla de China, un mercado muy interesante por el número de habitantes.

Mercado interior
Mientras que en fruta de hueso el sector busca consolidar esas líneas de exportación, el sector de la fruta de pepita tiene una dura batalla por recuperar el mercado interior. Aunque somos grandes productores, las importaciones de manzana y pera siguen incrementándose año tras año. Tenemos que plantearnos por qué el consumidor elige ese producto de importación antes que el español. Cada día son más las empresas francesas e italianas que apuestan por nuestro mercado como un destino prioritario. Son grandes consorcios o clubs que han logrado posicionar sus marcas y que han sido capaces de trasladar su diferenciación directamente al cliente final. Quizás no tenga nada que ver con el origen de la fruta, pero lo cierto es que le están ganando la partida a la fruta española. Tendrá nuestro sector que planificar y diseñar una estrategia si quiere recuperar a ese consumidor.n

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