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“Fue una campaña buena, no extraordinaria”. AJOESCAR

Con casi 30 años en el mercado, Ajoescar, y de la mano de su gerente, Antonio Escudero, ha vivido muchas vicisitudes en el sector. Por ello, tras una campaña positiva, es cauto ante el progresivo aumento, año a año, de los costes de producción.

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La seguridad alimentaria de la producción española se ha impuesto frente al producto de otros orígenes como China. La pandemia provocó una falta de contenedores, que unida al cada vez mayor nivel social en el país asiático, hizo que los precios no fueran tan bajos como años atrás, de manera que España pudo competir de igual a igual con los ajos chinos. Lo que provocó que los principales mercados priorizaran durante el COVID-19 la seguridad alimentaria y la calidad que ofrece el ajo nacional. A pesar de esa situación, Escudero no cree que 2020 haya sido algo excepcional: “Ha sido una campaña buena, no extraordinaria”.

Las exigencias regulatorias que tiene el ajo en Europa son de las más restrictivas, además con una seguridad alimentaria “casi equiparable al cultivo ecológico”, como comenta Escudero, lo que se traduce en unos costes de producción que no se reflejan en los precios y que, por ello, no significan tanto beneficio para el agricultor.

“El Ajo Morado de las Pedroñeras está considerado el mejor del mundo”

Para esta campaña, prácticamente, las cámaras están vacías; lo poco que pueda quedar, apunta Escudero, es lo que ya está vendido a clientes a falta de que empiece la campaña, “con la alta demanda, todos los stocks han salido”. Aunque aún es pronto para las previsiones, el sector sabe que China tiene producto en puertos como Holanda, a la espera de cómo evolucione el mercado, aunque se desconoce aún hasta dónde pueden llegar los precios, “lo que sí estamos seguros es de la calidad de nuestros productos, y eso lo hemos visto en 2020”. Escudero confía en que, tras la respuesta de calidad y seguridad que ofreció España el pasado año, incluso con precios ligeramente superiores al ajo chino, los clientes repetirán. Y aunque todo pareciese apuntar a un incremento, tras la positiva campaña pasada, la superficie apenas ha variado, “el sector es consciente de lo mucho que se arriesga”.

Respecto a los nuevos mercados, el estadounidense parece haberse afianzado durante la pandemia; la garantía del origen España y el sello de la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras se han visto reforzados. “El sello siempre es bueno, pero por desgracia muy poco de lo que se exporta va identificado”, señala Escudero, quien afirma con tranquilidad que la calidad del Ajo Morado es tal que está considerado el mejor del mundo.

Otro de los aspectos positivos de la pasada campaña ha sido haber reforzado la colaboración con la distribución alimentaria durante el estado de alarma, una mayor comunicación permitió que no hubiese desabastecimiento. En ese sentido, uno de los proyectos de Ajoescar para el próximo ejercicio es ampliar las cámaras de frío y así iniciar la colaboración con una cadena de distribución para abastecer de manera constante todo el año.

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