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El objetivo debe ser la calidad y adecuar los costes de producción. PROCECAM

Desde la Asociación de Productores de Cebolla de Castilla-La Mancha (Procecam), su gerente, Luis Fernando Rubio, hace balance de la campaña y plantea posibles soluciones para el desarrollo del sector.

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Mientras la campaña de cebolla de 2018 alcanzó precios altos por la falta de producción en Europa y la buena producción española, en la última (2019) los resultados han sido totalmente diferentes. “Una campaña desilusionante en la comercialización”, comenta Luis Fernando Rubio, gerente de PROCECAM. Ha habido récord de rendimiento por hectárea, especialmente en la provincia de Ciudad Real, alcanzando de media las 120 Tn/ha. Esto sucedió también en los países productores europeos, por lo que cuando salió la nueva cosecha, se hundieron los precios.

Países como Holanda, Alemania y Francia son más competitivos produciendo cebolla que España, entre otros factores porque cuentan con menores costes de producción (sobre todo energéticos) y una legislación más favorable. “En Holanda destruir la cebolla sale más caro que venderla a 3 o 4 céntimos, con lo cual, el productor prefiere venderla barata antes que destruirla, hundiéndose los precios y provocando que en España el precio de venta no llegue a cubrir costes, dado que estos son, como mínimo, 8-12 céntimos, según la campaña”, explica Rubio.

Esta campaña se espera un fuerte descenso de la producción con respecto al pasado ejercicio

Ante esta situación, España espera una reducción de la superficie de cebolla para la campaña 2020. De hecho, “en Andalucía ya hay un 16% menos de cultivo sembrado”, señala el gerente de Procecam. El sector no resulta competitivo frente a otros países productores y la ley de la cadena alimentaria no ayuda, según Rubio. “Ya que no podemos obligar a las cadenas extranjeras a cubrir el coste de producción, el principal objetivo es reducirlos”, comenta.

Asimismo, el futuro del sector pasa, para el gerente de Procecam, por tres puntos principales:

1. Inversión en sistemas de almacenamiento que aporten calidad y libertad de comercialización al producto. Por ejemplo, mediante el almacenamiento en palots de aprox. 400 kg que permiten distribuir la recolección y poder comercializarla con más margen de tiempo, conservando su calidad.

2. Inversión en sistemas de calidad y de cultivo. Proyectos como el riego por goteo, cultivo con plástico, trasplantes… dan la oportunidad de optimizar las producciones y, por tanto, de reducir los costes.

3. Y en sistemas de clasificado más avanzados. Es fundamental para ofrecer una garantía de calidad al cliente, al detectar defectos internos, por ejemplo.

Investigación
Procecam va a desarrollar este año dos programas de investigación de enfermedades de cebolla con la Universidad Politécnica de Valencia.

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