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El desafío del sector de las semillas es conectar con el consumidor

Tras dos años de pandemia, el pasado mes de mayo se celebró en Barcelona el Congreso Mundial de Semillas. Promover la innovación y desarrollo de semillas de calidad son las premisas que se imponen la International Seed Federation y Anove para alcanzar una agricultura sostenible en un mundo incierto.

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En ese contexto, se celebró en Mercabarna el #ThematicDay para abordar dos aspectos de la mejora vegetal: qué ha hecho esta disciplina por la cadena de valor alimentaria y qué puede hacer en un futuro.

Anove, organizador del evento, convocó a David del Pino, consultor agroalimentario, quien abrió el acto con la presentación ‘Green Software: innovación y tecnología para una cadena de valor más sostenible’, en la que destacó el cambio de enfoque que debe dar el sector, puesto que ya no se venden semillas, sino soluciones de sabor, larga vida postcosecha… Hizo hincapié de igual forma en la falta de comunicación que existe a lo largo de la cadena, ya que, según Del Pino, “la comunicación se limita únicamente a operaciones comerciales, no se comparte información para que el consumidor entienda el valor que se aporta en cada eslabón”. Abordó también la edición genética, que se enfrenta en Europa a una legislación muy restrictiva y donde el CRISPR, ya utilizado en muchos países que exportan al Viejo Continente, supondría una gran oportunidad.

Mesa de debate
Tras Del Pino, entraron en escena representantes de la cadena agroalimentaria: desde las semillas con Vicente Navarro (BASF) y Eduard Fitó (Semillas Fitó), pasando por la comercialización con Jorge Brotóns (Fepex) y Enrique de los Ríos (Unica); y la distribución, con Ignacio García Margazo (Asedas) y Maite Arrizabalaga (Aecoc).

Sobre las innovaciones de las semillas en el mercado, tomó la palabra Vicente Navarro, quien mencionó al tomate como ejemplo, al aportar un valor añadido al productor, a la cadena y al consumidor, y haciendo de él un cultivo sostenible. Eduard Fitó explicó la evolución del melón y cómo las variedades se han desarrollado hasta crear tendencias y hábitos de consumo. Antonio Villarroel, director general de Anove, analizó cómo hasta hace poco tiempo, los obtentores vegetales actuaban como si los agricultores fueran su objetivo final, cuando en realidad es el consumidor. Enrique de los Ríos, expuso cómo esas mejoras habían aportado valor a toda la cadena, resolviendo problemas y diversificando la oferta del mercado, además de recalcar la importancia de trabajar juntos para que esa cadena funcione. También cómo estas innovaciones han permitido a España ser un líder en exportación con productos de calidad en todos los mercados. Por su parte, Jorge Brotóns quiso ahondar en la organización de la cadena y en cómo debe mejorarse la comunicación desde las semillas hasta el consumidor, de manera que todos entiendan a cada uno de los jugadores y se trabaje en un mismo sentido. Arrizabalaga incidía en que el consumidor no conoce la historia que hay detrás del producto, “por lo que el desafío del sector de las semillas es conectar con el consumidor”. Ignacio García concluía con la importancia estratégica que esta innovación puede traer, y ha traído, con productos que satisfagan las demandas de los clientes y aumenten las ventas.

Seguidamente, se abordó el uso de tecnología. “Somos la única industria que está mal vista”, lamentó Villarroel. Sin embargo, a ella le debemos la gran disponibilidad de alimentos que existe actualmente.

La innovación de semillas ha permitido a España ser un líder en la exportación hortofrutícola

Asimismo, y a colación de la intervención de Del Pino, se abordó el tema de los organismos modificados genéticamente. El consumidor tiende a relacionarlo con cualquier avance en el campo de las variedades vegetales. No es lo mismo la edición genética que la modificación, en la que se añaden genes de una especie a otra para conseguir el resultado deseado. Y ahí, según se reconocía en la mesa redonda, también ha habido una falta de comunicación por parte del sector.
Para concluir, se puso en valor la mejora vegetal, que tras años de trabajo e inversiones, ha beneficiado al conjunto de la sociedad con una mayor cantidad y calidad de alimentos disponibles. Por el contrario, existe una falta de comunicación del sector con el consumidor final, que no alcanza a comprender cómo las empresas obtentoras influyen y mejoran sus elecciones en el lineal. Aspecto que el sector se apunta como una de las tareas a mejorar.

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