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“El acuerdo con Marruecos supone una mejora abismal”

El pasado mes de mayo, Isabel García Tejerina, asumía el cargo de Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. en apenas unos meses, ha sido testigo activo en momentos claves para el sector hortofrutícola, como por ejemplo las negociaciones de los precios de entrega de tomate marroquí. En esta entrevista nos detalla su postura al respecto, y el compromiso de su Gobierno de seguir trabajando por y para el sector.

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Tras hacerse cargo de la cartera de Agricultura, ¿cuáles son las prioridades que lleva en su maletín respecto al sector de frutas y hortalizas?
El sector hortofrutícola es uno de los más importantes de la agricultura en España, puntero a nivel nacional, ocupando el primer puesto en las exportaciones a la UE, y tercero a nivel mundial, sólo por detrás de China y EE.UU. Pero a pesar de ello, este Gobierno considera que siempre hay margen de mejora en su competitividad y que, además, teniendo en cuenta la gran cantidad de productos que se engloban en él, desde la administración debemos seguir apoyándolo y analizar las problemáticas específicas de cada productor. Por ello, desde mi nombramiento como Ministra he impulsado una serie de actuaciones en este sentido. En primer lugar, y dentro del contexto de la nueva PAC 2020, se ha conseguido mantener el régimen de ayudas específicas a través de los programas operativos que pueden poner en marcha las organizaciones de productores. A esto hay que añadir que estamos llevando a cabo una modificación de las condiciones de reconocimiento de las OPFHs. Se ha considerado conveniente realizarlo por dos motivos principales: por la necesidad de desarrollar en nuestro ordenamiento jurídico los elementos nuevos que ha introducido la normativa comunitaria a través de la adopción de un acto delegado urgente por parte de la Comisión Europea en mayo de este año; y por aclarar determinadas cuestiones de nuestra normativa para dar una mayor seguridad jurídica, tanto al propio sector como a los órganos competentes en el reconocimiento de las Comunidades Autónomas, sometidos a múltiples peticiones de reintegro por parte de las Intervenciones Delegadas y a importantes correcciones financieras de la Comisión. El real decreto que introduce todas estas modificaciones se está tramitando en el conjunto del paquete PAC.

Los acuerdos de libre comercio están poniendo en peligro las preferencias comunitarias, donde el sector contaba hasta ahora con protección para su supervivencia. ¿Cuál
es la postura del Ministerio en este sentido?
Desde el Ministerio, a la hora de negociar Acuerdos Comerciales, siempre hemos defendido el mantenimiento de mecanismos de protección de las producciones más sensibles para España. El objetivo es que la liberalización no sea total, ya que estos mecanismos permiten mantener precios mínimos en los mercados comunitarios e impiden que se produzcan desequilibrios entre la oferta y la demanda por un posible incremento descontrolado de las importaciones. Las producciones comunitarias en general, y españolas en particular, se ven protegidas mediante dos mecanismos: el sistema de contingentes y el régimen de precios de entrada. En el régimen de contingentes hay que señalar varios aspectos. Uno de ellos es que para los productos especialmente sensibles, como puede ser el tomate de Marruecos, los contingentes asignados se distribuyen por meses durante nuestra campaña de exportación, que coincide con la suya, lo que implica disminuir el riesgo de que se produzcan perturbaciones puntuales de la oferta por acumulaciones anormales en algunos momentos de la campaña. Además, la distribución del contingente a lo largo del periodo señalado, implica que las posibles cargas derivadas de las condiciones preferenciales de las importaciones, se repartan entre todos los países comunitarios al coincidir con los calendarios de producción de todos ellos. El otro mecanismo de defensa, lo representa el precio de entrada que deben respetar las frutas y hortalizas en el momento de su importación en la UE. En este sentido, este Gobierno ha conseguido que en la reforma de la PAC se mejore el régimen de precios de entrada, que permitirá un control aduanero más eficaz evitando posibles irregularidades en el pago de derechos. Además, desde el Ministerio se realiza un seguimiento continuo de las cantidades y precios de las importaciones de los productos más sensibles de forma coordinada con la CE, ya que el cumplimiento de los acuerdos comerciales con países terceros es nuestra prioridad. Cuando, a través de este seguimiento diario, se detecta que se está empezando o se puede empezar a producir alguna perturbación del mercado, nos ponemos en contacto con la CE inmediatamente para tratar el problema en las reuniones periódicas que tienen lugar en Bruselas. También lo comunicamos al resto de estados miembros y, de esta manera, analizamos conjuntamente las medidas a tomar en cada caso. Además detodo esto, y en el caso concreto del acuerdo con Marruecos, por su especial sensibilidad, el Gobierno impulsó la creación de un Comité Mixto Hispano – Marroquí de Frutas y Hortalizas. En el marco de este Comité, se ha creado el Grupo de trabajo hispano-marroquí del tomate, para trabajar a nivel técnico los diferentes aspectos que consideren de interés los productores de ambos países, como la situación de mercado, la evolución de los precios, el respeto de los contingentes o el cumplimiento del precio de entrada. Hay que destacar que este grupo se ha reunido en dos ocasiones, con resultados muy positivos.

Sin embargo, el sector del tomate considera como un nuevo ataque el acuerdo alcanzado…
Somos conscientes de que la competencia de países terceros es uno de los problemas que más preocupan. Sin embargo, me gustaría dejar claro que el nuevo sistema de precios que ha entrado en vigor el 1 de octubre de 2014, supone una mejora abismal con respecto al sistema actual y garantiza el respeto al precio de entrada por varios motivos: se elimina la posibilidad de elegir el
método por parte del importador, cuestión que ha dado lugar a que elija el que más le convenga para evitar el pago de derechos; se suprime el método deductivo “a la carta”, que permitía traer una factura incluso un mes después de la entrada del producto en la Unión Europea y que tantos problemas ha generado al permitir la elusión del pago de derechos; e instaura un solo método, el valor de importación a tanto alzado o valor global de importación (VGI), que es calculado diariamente por la Comisión, lo que garantiza objetividad y eficacia. El actual Gobierno de España, desde su llegada, no ha cesado hasta conseguir una modificación del funcionamiento del sistema de precios de entrada, en el marco de la reforma de la PAC. Conviene señalar también que la Comisión se ha comprometido a evaluar el funcionamiento del nuevo sistema y a atajar cualquier deficiencia que se detecte. Esto es, sin duda, una ventaja, ya que el actual reglamento no prevé dicho seguimiento. En cualquier caso, seguiremos esta cuestión de cerca para proponer a la Comisión las mejoras que consideremos precisas.

En materia fitosanitaria, el sector exige que los requisitos para la entrada de productos de países terceros sean similares a los que deben cumplir nuestros productores. ¿Qué política se sigue al respecto?
En primer lugar, quiero señalar que los requisitos en materia de seguridad alimentaria que deben cumplir los productos importadores son los mismos que los producidos en la UE. En cuanto al control fitosanitario, para evitar la entrada de plagas y enfermedades, hay que recordar que existe una normativa comunitaria que lo regula y que es de obligado cumplimiento y que se aplica hoy en todos los puntos de entrada de la Unión Europea. Como es sabido, actualmente estamos debatiendo una nueva reglamentación sobre sanidad vegetal en Europa. Esta sustituirá a la actual e incluye un importante apartado sobre controles a la importación. Creemos que esta normativa es mejorable y que es necesario establecer unos sistemas de control zan la mayor parte de nuestro socios comerciales, por eso, desde el inicio de los debates, España ha trabajado intensamente para conseguir este objetivo, en el que hemos encontrado un sólido aliado en el Gobierno francés. Seguimos trabajando y negociando con la Comisión y el Parlamento Europeo y el resto de Estados miembros, para mejorar la propuesta, pero este es un esfuerzo en el que necesitamos el apoyo del sector productor e industrial español. Debemos ser capaces de trabajar todos coordinadamente en los distintos ámbitos de debate. Estoy convencida de que con el trabajo y apoyo de todos, al final conseguiremos mejorar la propuesta. Tenemos una magnífica oportunidad y debemos aprovecharla.

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