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Desvelando los retos y oportunidades de los berries

Una hectárea de trigo de secano factura unos 900 euros, una de berries 100.000. No hay duda de que estamos ante un sector que genera riqueza, con un gran potencial y que está de moda. Sin embargo, son muchos los retos que debe afrontar para seguir adelante. Principalmente dos: la sostenibilidad en el uso del agua y la escasez de mano de obra. Reunimos a tres responsables de comercializadoras líderes del sector para hablar sobre el presente y futuro de los frutos rojos.

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“La demanda de berries es imparable”, afirmó rotundamente la analista de Rabobank, Cindy van Rijswick, en la última edición del Global Berry Congress. No obstante, habría que asegurar al consumidor un producto de sabor para garantizar la tan ansiada repetición de compra y, a ser posible, todo el año. En ello trabajan las empresas productoras y comercializadoras españolas de frutos rojos, conscientes de la oportunidad de mercado con la que cuentan. Pero la subida de costes a nivel global, la disparidad de criterios en las limitaciones fitosanitarias del producto, el problema del agua, y, sobre todo, la escasez de la mano de obra, frenan esta tendencia de desarrollo y obligan al sector a redefinir sus estrategias. Más inversión en nuevas variedades más fáciles de recolectar, en sistemas de cultivo que ahorran recursos, una apuesta por la optimización de costes en los diferentes procesos, enfocarse en ofrecer sabor… son solo algunas de sus estrategias.

Y, en todo ello, juega un papel esencial la sostenibilidad. “Quien no sea transparente en materia de RSC medioambiental y social se quedará fuera”, apuntaron en la mesa redonda.

Juan Báñez, gerente de Cuna de Platero; Carmen Pérez, directora comercial de Surexport; y Francisco Sánchez, gerente de Onubafruit, abordaron estos y otros aspectos en un encuentro celebrado el pasado 17 de febrero en el Centro Tecnológico de Adesva (Lepe, Huelva), organizado por la revista Mercados y moderado por nuestra directora, Amalia del Río.

CAMPAÑA 2021/22

11.740 ha de frutos rojos
6.167 ha fresa
3.532 ha arándano
2.070 ha frambuesa
140 ha mora

Juan Báñez

“En el mercado, el que está más pendiente de lo que hace la competencia que de su propia estrategia se equivoca”

“Debemos trabajar para que el consumidor decida repetir la compra de frutas con sabor, y para ello tenemos que seguir apostando por la I+D+i”

“Habría que poner el foco en India más que en China como mercado potencial, ya que está mucho más cerca”

“Necesitamos adaptar nuestras futuras campañas de marketing a los nuevos canales de comunicación”

 

 

Carmen Pérez Andrade

“Al final, esta situación de incremento de costes y de falta de mano de obra nos obligará a avanzar, dándole una vuelta de tuerca más a nuestra forma de trabajar”

“Hay que desarrollar políticas activas de empleo, que no fomenten vivir del paro agrario, sino del trabajo diario y de la cultura del esfuerzo”

“Lo que no aporta valor está sumando costes y hay que suprimirlo dada la situación actual”

“La guerra de céntimos de la gran distribución nos hace mucho daño”

 

Francisco Sánchez

“Si una empresa, hoy en día, no tiene transparencia en responsabilidad social corporativa y medioambiental, tiene poco que hacer”

“Ya no planificamos la siembra en función de nuestras necesidades, sino de la mano de obra disponible; no te preguntas qué vas a poner, sino qué puedes poner”

“Nuestro sector está regido por la ley de la oferta y la demanda, estén los costes como estén”

“Hay que abrir protocolos a nuevos mercados que permitan la exportación sin aranceles”

 

DESAFÍOS MÁS INMEDIATOS

¿Cuáles son los retos que el sector de los berries debería afrontar cuanto antes?

F. Sánchez: El mundo comercial cambia constantemente, de tal forma que lo importante no es la calidad de la fruta, sino tener una mano de obra digna y sostenible, con total transparencia en lo que a responsabilidad social corporativa y medioambiental se refiere. Ahora mismo, si una empresa no está limpia en ese sentido, tiene poco que hacer porque es lo que demandan los supermercados. Son dos los aspectos limitantes: la mano de obra y el agua.

C. Pérez: Por un lado, el asunto a abordar más inmediato es la falta de mano de obra. Por otro, las exigencias medioambientales que nos generan problemáticas en cuanto a la ausencia de materias activas autorizadas para combatir plagas y enfermedades o en la desinfección del suelo, y el cada vez menor nivel de LMRs permitido por parte de las grandes cadenas, que muchas veces superan las exigencias legales de cada país. Con todo ello, tenemos que ser a la vez competitivos en precio, lo que representa dos direcciones totalmente opuestas, porque nos piden más requisitos y, sin embargo, ser más baratos. En cualquier caso, el golpe al sector nos lo va a dar la falta de mano de obra, sin duda.

J. Báñez: Efectivamente, hoy por hoy, creo que tenemos muchas limitaciones y cada vez más costes de producción, debido al incremento a nivel global y a las exigencias per se del sector, que conllevan más auditorías, controles y una forma de trabajo más costosa. En cuanto al agua, cumplimos con unas exigencias muy superiores a las que existen en otras zonas de producción. Y es difícil aportar valor al producto cuando nos exigen un precio competitivo. Al final, creo que debemos trabajar para que el consumidor opte por repetir la compra de frutas con sabor, y para ello debemos seguir apostando por la I+D+i, para que el mercado de los berries se siga desarrollando y creciendo.

FALTA DE MANO DE OBRA

¿Qué propondrían como solución?

C. Pérez: Propondría el desarrollo de políticas activas de empleo que no fomenten vivir del paro agrario, sino del trabajo diario y de la cultura del esfuerzo. Hay muchos jóvenes sin empleo y tenemos que traer mano de obra de otros países porque no están dispuestos a trabajar en la agricultura o, directamente, prefieren no hacerlo. Estoy convencida de que las leyes han propiciado esa situación y, hoy por hoy, se siguen fraguando en la dirección contraria al desarrollo del sector. Y este problema de falta de mano de obra se extiende ahora a los países donantes, como es el caso de Marruecos, que está padeciendo cada vez más esta situación. Una de las opciones que ahora se plantean es invertir en sistemas como el hidropónico o en variedades con menos follaje y más fáciles de recolectar.

F. Sánchez: Estoy de acuerdo, y creo que deben ser las organizaciones representativas (Freshuelva e Interfresa) de nuestro sector las que denuncien y exijan soluciones a la Administración porque nosotros, como empresas, no podemos politizar. El problema es muy grave porque ya no planificamos la siembra en función de nuestras necesidades, sino de la mano de obra de la que disponemos. No es lo mismo recolectar fresa que arándano porque hay que tener en cuenta la estacionalidad real de la producción de cada fruto, y no centrarse en la campaña de la fresa. Con las condiciones actuales, no te preguntas qué vas a poner, sino qué puedes poner.

J. Báñez: Para este problema, el Gobierno veía la subida del salario mínimo interprofesional como una solución y, sin embargo, nos sigue faltando personal para trabajar en la recolección e incluso en el almacén. Por ejemplo, la reforma laboral dificulta nuestra labor, porque ahora existen más trabas, burocracia y exigencias a la hora de contratar. Se ha estudiado también la opción de mecanizar el campo, pero aún no es viable, aunque ya hay algunas innovaciones al respecto. La incertidumbre llega hasta tal punto que los empresarios agrícolas están diversificando con otros cultivos para garantizar el trabajo a su personal durante todo el año y poder así mantenerlo.

SUBIDA DE COSTES

¿Influye la subida de los costes de producción en el precio del producto?

J. Báñez: No, porque no son los costes los que definen el precio de la fruta, ya que estamos ante un mercado puro de oferta y demanda. Y, sencillamente, el que no sea competitivo en costes acabará desapareciendo. En esta línea, la Ley de la Cadena Alimentaria no funciona. Por ejemplo, en Estados Unidos intentaron fijar un precio mínimo y no fue posible porque cada uno podría definir a medida sus costes, pero si no hay demanda suficiente, es difícil darle salida al producto al precio deseado.

F. Sánchez: Lo que comenta Juan es la Biblia. Nuestro sector está regido por la ley de la oferta y la demanda, estén los costes como estén. Así, cuando hemos podido vender caro, lo hemos hecho, y viceversa. En cualquier caso, si los costes no bajan, el precio del producto acabará subiendo sí o sí porque algunos se quedarán por el camino por falta de rentabilidad y, como consecuencia, habrá menos oferta. Ahí es importante tener en cuenta que, cuando no puedes vender más caro, tienes que producir más barato. En ese aspecto, Estados Unidos lo hace mejor, todo el mundo tiene el mismo envase y la misma etiqueta, se envasa en campo, todo vale. Mientras que en Europa tenemos numerosos minimercados con miles de especificaciones que nos incrementan los costes. Podríamos ponernos de acuerdo para reducir esas exigencias y ofrecer un producto más estándar.

C. Pérez: En nuestro mercado jugamos a la ley de oferta-demanda pura y dura. De ahí que no sea posible, de entrada, hacer un traspaso de costes directamente del productor al precio del mercado. Se estima que la subida de costes en el sector de los berries ronda el 15-20%. Para combatir esta situación, desde Surexport partimos de la base de que lo que no aporte valor supone añadir costes, y actuamos en consecuencia, teniendo el objetivo de eliminarlos de la producción y de la cadena de suministro.

GRAN CONSUMO

¿Qué opinan de las estrategias de la distribución para aumentar el consumo?

F. Sánchez: Las cadenas están constantemente mirando al vecino para competir entre ellas por tener el precio más bajo y no creo que sea una estrategia acertada. Buscan ganar cuota de mercado a toda costa y a veces, al menos en fruta, no les debe salir rentable, porque hacen promoción incluso cuando el precio en el mercado es alto. Pero sí es cierto que el consumidor se siente atraído por esas promociones, por lo que logran una mayor afluencia de público y vender más volumen.

J. Báñez: En el mercado, el que está más pendiente de lo que hace la competencia que de su propia estrategia se equivoca y esto es aplicable a la distribución.

C. Pérez: Nosotros como productores tenemos interés en que se vendan los productos y, por tanto, en que existan ventanas de promoción cuando haya un desajuste en el mercado por una sobreoferta. Pero, por otro lado, son muchas las ocasiones en las que nos encontramos con promociones programadas sin tener en cuenta la situación de la producción en ese momento.

CAMPAÑAS DE PROMOCIÓN

¿Por qué no se incide más en hacer campañas de marketing?

J. Báñez: Tenemos la suerte de trabajar con un producto sano y saludable, que tiene unas características nutricionales excelentes. A través de la Interprofesional estamos impulsando campañas de comunicación, aunque pienso que sería bueno hacer más. Es cierto que las tendencias de consumo y alimentación ya incluyen los frutos rojos en anuncios relacionados con lo saludable porque están de moda. En cualquier caso, habría que adaptar nuestras futuras campañas a los nuevos canales de comunicación, que han cambiado enormemente con la irrupción de las RRSS y plataformas digitales, y en ello estamos.

C. Pérez: Realmente, los berries son una tendencia y tienen mucho potencial todavía. De entrada, contamos con un buen posicionamiento de marketing. Pero tenemos que aprovechar la ocasión para seguir trabajando en que la experiencia de compra del consumidor sea siempre buena. Aunque es difícil porque nosotros dependemos del clima, de la variedad, de la campaña…

F. Sánchez: Efectivamente, estamos en un sector en el que nos hacen la propaganda gratis; no hay programa de televisión como Master Chef que no incluya frutos rojos en sus postres. Por ello, creo que ahora la mejor promoción es hacerla cada uno de la marca de su propia empresa más que a nivel global.

NUEVOS MERCADOS

¿Qué nuevos mercados resultan más interesantes para el sector de los berries?

C. Pérez: Vamos a todas partes, pero hay mercados lejanos en los que no nos desarrollamos más porque nuestro producto es perecedero y nos vemos obligados a enviarlo en avión, de forma que es muy costoso. Y luego tenemos el problema de los protocolos, que tenemos que ir abriéndolos con cada país de forma individual.

F. Sánchez: Todo el mundo habla de llegar a China, pero aún no está permitido llevar fresas ni frambuesas. Desde España solo se pueden mandar cítricos, fruta de hueso y uva de mesa. Además, el transporte es costoso y el tránsito en barco dura un mes. Los chilenos y peruanos sí llegan con los arándanos, pero nosotros no tenemos protocolo. Hay que abrir protocolos que permitan la exportación sin aranceles.

J. Báñez: Creo que habría que poner el foco en India más que en China como mercado potencial, ya que está mucho más cerca, son 1.400 millones de habitantes y es más práctico, pero no está abierto el protocolo.

 

REINO UNIDO

• Mismo volumen de exportación. “No ha variado apenas con respecto a antes del Brexit” (F. Sánchez).

• Más costes burocráticos. “Al final se ha traducido en burocracia y, en consecuencia, más costes por el personal que debe estar pendiente de hacer todos los trámites” (C. Pérez).

• Oficinas en destino de las empresas españolas. Tanto Surexport como Onubafruit cuentan con una delegación en Reino Unido.

 

Sanidad vegetal

• La seguridad alimentaria de los berries está 100% garantizada.

• El desafío viene de la mano de los importadores, que exigen niveles de LMRs más bajos de lo que dicta la propia legislación y, además, hay que ir adaptándose a las exigencias de cada país en lo que a materias activas permitidas se refiere.

• Las tres empresas coinciden en que “no hay una unificación de criterios y eso sería esencial para facilitar nuestro trabajo” (F. Sánchez, Onubafruit).

• El reto de los productores de berries onubenses en este ámbito reside en la falta de herramientas para combatir plagas y enfermedades que están reapareciendo.

• “No podemos ser sostenibles medioambientalmente si no lo somos desde un punto de vista económico” (C. Pérez, Surexport).

• “No debe verse el producto convencional como algo negativo al lado del ecológico” (J. Báñez, Cuna de Platero).

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