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De lo más universal a lo más concreto. SYNGENTA

Syngenta trabaja en la búsqueda de variedades con la mayor adaptabilidad posible a distintas zonas de cultivo en España y Portugal, sin olvidar la necesidad de dar respuesta a las demandas más concretas de los distintos mercados.

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Syngenta

El cambio climático es una realidad, a pesar del escepticismo de muchos. Las condiciones climatológicas son cada vez más extremas, con veranos más calurosos, inviernos más suaves, e incluso, de la noche a la mañana, con cambios bruscos. “Todo esto hace que las condiciones de cultivo sean también más inestables, variables y extremas”, explica Rafael Salinas, responsable de cultivo de tomate de Syngenta; de modo que “necesitamos variedades que se adapten a distintas zonas de cultivo, climas y circunstancias que se puedan producir durante el desarrollo de la planta”. Una estrategia que han denominado ‘Un País de Tomates’.

Esta es la base sobre la que se sustenta la investigación de tomate en Syngenta y Koshima (604029), un cherry redondo para recolección en suelto, y MR16229, un tomate asurcado tipo marmande, son dos de sus primeras variedades todoterreno. “Buscamos variedades lo más universales posible”, insiste Salinas, quien añade que, no por ello, son ajenos a las necesidades más concretas y específicas de los distintos clientes y mercados.

“Si realmente queremos aportar soluciones y ser una parte importante del negocio, debemos estar en disposición de ofrecer lo más genérico, lo más universal, pero también variedades más específicas para una zona o mercado”, afirma. En esta segunda línea de trabajo, Dolmen (SD16517) es su novedad esta campaña, un tomate pera de gran calibre para el mercado nacional y que se adapta a cultivos de primavera-verano en malla en Murcia y trasplantes de principios de agosto en el Campo de Níjar (Almería).

El tomate pera es uno de los segmentos que más ha crecido en los últimos años en nuestro país. “Para el consumidor es un producto de más calidad y sabor al que le puede dar diversos usos culinarios”, comenta Salinas, quien recuerda que, para conquistar a este consumidor, a ambos factores hay que sumar un tercero: el calibre.

KOSHIMA (604029)
• Gran adaptabilidad (ciclos cortos sin injertar o largos con injerto), en invernadero en Almería o malla en Murcia.
• Calibre uniforme (25-28 mm) durante todo el ciclo.
• Elevada producción.
• Color rojo brillante, sin rajado ni manchado.
• Buena conservación.
• Resistencias a virus de la cuchara, nematodos y Fulvia fulva.
• Adaptado al cultivo bio.

DOLMEN (SD16517)
• Pera de calibre G, entre 160 y 180 g.
• Forma ovalada y color rojo brillante.
• Buena conservación y firmeza.
• Buen comportamiento frente a rajado y microcracking.
• Resistencias a virus de la cuchara y nematodos.

MR16229
• Adaptado a los principales ciclos de cultivo, incluso a trasplantes tempranos, de mediados de julio y para trasplantes tardíos.
• Productivo.
• Calibre M y forma acorazonada.
• Cuello verde intenso y color atractivo en pintón.
• Equilibrio perfecto entre contenido en azúcar y ácidos orgánicos.
• Resistencias a virus de la cuchara, nematodos, fusarium y Fulvia fulva.

 

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