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“Cada variedad debe ser un proyecto comercial en sí mismo”

En nuestro Especial de Viveros no podía faltar la presencia de Viveros California, una entidad muy vinculada a los orígenes de la fresa en Huelva, y que hoy cuenta con una línea comercial muy enfocada a la especialización y alta tecnificación de sus productos, especialmente con planta en alveolo, con la que además de la tan demandada precocidad, garantizan un buen enraizamiento y correcta floración, a pesar del descenso paulatino de horas frío acumuladas en viveros que venimos sufriendo en la última década.

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Nos reunimos con Paco Román, su responsable comercial cuya experiencia le permite reflexionar sobre lo que, a su juicio, está ocurriendo en este sector. “Necesitamos saber cuál es nuestro mejor hueco en los mercados, y no querer ocupar aquellos donde no somos competitivos”, analiza Román. Como un ejemplo claro nos describe la variedad Amiga, un material que sin ser precoz tiene un espacio preferente donde ofrece muy buenos resultados, con una vida comercial idónea para la exportación gracias a su extraordinaria adaptabilidad a todo tipo de suelos, sobre todo aquellos que consideramos “complicados” para el normal desarrollo de la fresa.

Y es que Huelva logró su mejor posicionamiento a nivel mundial cuando fue capaz de ofrecer a Europa frutas de excelente calidad cuando otras zonas no podían ¿Por qué el sector se ha volcado ahora con materiales extra-precoces que carecen de las características que nos hicieron fuertes? Al lanzar esta pregunta Román no quiere decir que no se deba apostar por la precocidad, “es buena y necesaria”, añade, “pero enfocada como un proyecto comercial en sí mismo. No se debe tratar de compensar las carencias de unas variedades con otras, pues esto nos condiciona y limita a la hora de sacarle el máximo partido a cada material. Cualquier variedad tiene que ser rentable por sí misma, sin afectar al correcto desarrollo y comercialización del resto de variedades. Debemos potenciar el valor diferencial de cada una de ellas, haciendo valer aquellas características que la hacen poderosa”.

 

 Falta de planificación

Está ausencia de un proyecto varietal definido en la zona de producción, estable y no sometido a las tendencias cambiantes de cada campaña, está llevando al sector viverista a vivir igualmente momentos complicados. Hoy los viveros compran las plantas madres en enero, y comienzan a plantar en marzo. ¿Qué variedades? Las que el productor, en esas fechas, les dice que cultivará en octubre. Pero ¿qué ocurre si la campaña no va del todo bien? La culpa siempre es de la variedad, por lo que el vivero se encuentra ahora en julio y agosto con materiales que difícilmente tendrán salida. “Esto provoca tensión, desconfianza, y sobre todo un desembolso económico por parte del vivero que difícilmente podrá recuperar”, explica Román.

Hoy nos encontramos en los viveros de altura hectáreas donde se multiplican plantas cuya demanda quizás sea inferior a la prevista, a la vez que el agricultor solicitará plantas que escasean en viveros. “Una planificación a medio plazo, más allá de una campaña, traería estabilidad a los viveros y a los productores, evitando enfrentamientos que no benefician a nadie”, comenta.

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