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“Adelantar la campaña de berries puede ser positivo”. LISONS

El importador británico reconoce que, cuando comienza la producción local de frutos rojos en Reino Unido, los consumidores de este país se decantan por ella en detrimento del producto español.

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Con el Brexit ya confirmado y el período transitorio de salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE) en marcha, lo cierto es que sus efectos, por el momento, no se dejan notar en el comercio hortofrutícola entre España y las islas británicas. “Hasta el año que viene no sabremos nada y, por ahora, todo sigue igual”, afirma John Grieve, director de la importadora británica Lisons.

También, sin cambios significativos, ha comenzado la campaña de importación de berries españolas. Solo al principio hubo un par de semanas complicadas, en las que ni la calidad ni los volúmenes de la fruta eran los deseados. Aun así, las expectativas sobre el ejercicio en marcha son positivas; eso sí, no hay que perder de vista que todo dependerá de la climatología, que no solo condiciona las producciones, sino también el consumo.

“ La fresa continúa siendo la reina en el mercado británico”

En los últimos años, los británicos han aumentado la compra de berries, sobre todo de frambuesa y arándano, mientras que la demanda de fresa se mantiene estable. Aunque España, y Huelva en concreto, es un gran proveedor de estos productos para el mercado inglés, lo cierto es que “cuando llega la fresa local, la comercialización de las berries españolas es más complicada y, de hecho, nosotros mismos reducimos las importaciones”, afirma Grieve.

Precisamente por ello, adelantar la campaña española para llegar antes al mercado británico le parece una buena estrategia –“cuanto más tiempo podamos disponer de producto, mejor”-, si bien reconoce que esta es una decisión que deben adoptar los productores españoles en base a la rentabilidad que esperen obtener.
Preguntado por las preferencias de los consumidores de Reino Unido, Grieve lo tiene claro: “La fresa es la reina”, y en su caso la comercializan en tarrinas de 250 y 500 g, dependiendo del punto en el que se encuentre la campaña. De momento, siguen empleando el plástico en el envasado, aunque son conscientes de que, al final, serán los grandes supermercados los que marquen la tendencia y el consumidor decidirá si está dispuesto a pagar, o no, el sobrecoste que suponen los envases más sostenibles.

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